lunes, 24 de agosto de 2015

Crónica de una muerte anunciada


Elkin López fue baleado, el pasado 22 de agosto, cuando llegaba a su casa ubicada en el Barrio La Esperanza de Valledupar. Al llegar a su domicilio dos atracadores, uno con arma blanca y el otro con arma de fuego, dejaron mal herido a Elkin tras resistirse al atraco. Los hechos ocurrieron a las 5:30 de la mañana, de ese fatídico sábado, en compañía de su hermana y su esposa, quienes acababan de llegar de la Clínica Valledupar por la convalecencia de la cónyuge de Elkin. 

Ayer, Elkin murió como consecuencia de una bala que le propinó uno de los delincuentes en la cabeza. Incluso, desde el mismo momento de su llegada al centro asistencial, las probabilidades de sobrevivencia eran mínimas, ya que él fue diagnosticado con muerte cerebral. 

Pareciera que estos hechos, que son de repudio y rechazo total, son normales por la frecuencia en que se presentan. La delincuencia se tomó a Valledupar y pareciera que nada ni nadie puede frenar a las personas que se dedican a las actividades ilícitas. El miedo se apodera de los que vivimos en Valledupar y de los que hemos sufrido en carne propia la delincuencia, ya que no podemos salir con tranquilidad de nuestras casas, a merced de que nos pase cualquier cosa. 

El Alcalde de Valledupar, Fredys Socarrás Reales, se jacta a manos llenas de traer motos, camionetas y más escuadrones policiales para, supuestamente, incrementar la seguridad en la ciudad. El primer mandatario está completamente errado en la estrategia para combatir la delincuencia. Si bien es cierto que la función de las fuerzas policiales no deben ser suprimidas o coartadas; la acción policial debe ir acompañada de la inclusión social. 

El Reverendo Jeffrey Brown, conocido como el artífice del Milagro de Boston, fue una de las personas que logró contribuir con la reducción del 79% en los índices delincuenciales en la ciudad antes mencionada. Su labor fue fundamental para que muchos jóvenes, que se encontraban perdidos en las drogas y la delincuencia, pudieran tener un norte en sus vidas. 

El Reverendo Brown mencionaba en una conferencia que "cuando se piensa en las décadas de políticas fallidas en materia de vivienda social, los insuficientes programas educativos, cuando se piensa en la omnipresencia del empleo y del subempleo en una comunidad, cuando se piensa en el mal estado de la sanidad y luego añades drogas de por medio y bolsas llenas de armas no hay que extrañarse que emerja toda una cultura de violencia." 

Infortunadamente, lo que afirma el Reverendo Brown es aplicable de manera ínequivoca a nuestra ciudad. Pareciera que el Estado -e incluso nosotros como personas naturales- rechazamos a los marginados de la sociedad, quienes impotentes, no saben como enfrentar la ola de pobreza y marginalidad a la que se encuentran sometidos. El Estado, está más concentrado en actuar sobre la represión que en la prevención de las conductas delictuales. 

Nosotros, como sociedad civil, estamos en el deber de reprochar y condenar este tipo de actos que empobrecen cada vez más la imagen de Valledupar. Hoy la Familia López llora a su ser querido, Elkin, caído por las garras inmisericordes de la delincuencia y de un Estado que es impotente para frenar al hampa que nos azota hoy en día. 




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