jueves, 14 de febrero de 2013

El juego perverso de las EPS


Parece ser que afiliarse al régimen de seguridad social, en especial en lo que comprende al derecho a la salud, es un desafío que se constituye en una serie de obstáculos, que todos los ciudadanos deben superar. Comprobé esta situación, cuando me disponía a afiliarme como trabajador independiente al sistema general de salud. El calvario que tenemos que pasar todos es insoportable.

Primeramente, me acerqué a Salud Total que por las sugerencias de mis familiares es la EPS "menos mala". Después de superar 40 minutos de una larga fila me atiende una informadora -figura, que al parecer, se ha venido implementando en los últimos años en todas las entidades-. Ella, me menciona que la EPS está aplicando un plan de contingencia, y como consecuencia de lo anterior, no están recibiendo a ninguna persona.

Luego, me acerqué a la Nueva EPS. Una persona -de la cual prefiero no dar el nombre para no comprometerlo- me afirmó que las razones que me dieron en Salud Total son completamente falsas. Simplemente no afilian a los trabajadores independientes, por la razón de que no tienen cultura de pago. Es decir, cuando se afilian al Sistema de Seguridad Social (que son esencialmente salud y pensión) no pagan sus cuotas y por lo tanto las EPS dejan de recibir sus réditos producto de la retribución que los afiliados hacen.

Lo perverso de todo este juego es que un trabajador que posea un empleo informal, y que perciba el salario mínimo o menos, no puede afiliarse al Sistema de Seguridad Social. Mucho menos registrar como beneficiarios a su cónyuge o a sus hijos. De esta situación se desprende la concepción financiera del sistema, que tiene como finalidad, incrementar sus arcas y no la oportuna atención a los pacientes que se encuentran en situación de enfermedad.

Los usuarios de la Nueva EPS, en Valledupar, quejándose
por la falta de atención en los servicios médicos.
Ese día la fila era interminable.
Y es que lo anteriormente afirmado, tiene su asidero. La corrupción, la falta de compromiso de las entidades territoriales y las innumerables fallas en el sistema, cuyo resultado se traduce en la atención paupérrima a los afiliados, tanto en el régimen contributivo como en el subsidiado, han hecho mella en el sistema. Miles de ciudadanos se quejan de la pésima atención que prestan las EPS y las IPS.

Según un informe presentado por la Defensoría del Pueblo, el 67.8% de las tutelas, relacionadas con el tema de la salud, fueron en contra de las EPS. De estas tutelas, en el 79.1% de los casos, le dieron la razón a los accionantes. Con estas cifras se da cuenta de que los principales afectados son los usuarios, en especial los más pobres, ya que no pueden acceder a medicamentos de calidad y a una atención oportuna.

Es un verdadero drama los que vivimos todos. La salud no se mendiga, es un derecho al que debemos acceder sin dilaciones ni trámites.




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